La crecida del río Deba en 1834

Autor: © A. Otaduy - Recordatorio de la inundación del 30 de junio de 1834: Hasta esta línea subió el agua en la horrorosa avenida del río Deva, el 30 de junio del año 1834.

Autor: © A. Otaduy – Recordatorio de la inundación del 30 de junio de 1834: Hasta esta línea subió el agua en la horrorosa avenida del río Deva, el 30 de junio del año 1834.

Arantza Otaduy
Todos los derechos reservados (code): 1402040027761

La cuenca del Deba ha sufrido numerosas crecidas del río a lo largo de su historia(1). Inundaciones que han dejado algunos vestigios en el patrimonio de las localidades bañadas por sus aguas. Por eso siempre me ha llamado la atención una inscripción de la parroquia de santa Marina de Oxirondo en Bergara. Un texto que recuerda la terrible inundación que sufrió esa villa el 30 de junio de 1834 y que no solo afectó a ese municipio. Aunque, el número de muertes y la merma económica que ocasionó a las arcas municipales de Bergara debieron ser devastadoras(2).

Todo apunta a que el aguacero que ocasionó la inundación se extendió por gran parte del País Vasco, aunque, los daños generados en la provincia de Álava no se podían comparar con los estragos esperimentados en la de Guipúzcoa(3)

Sigue leyendo

La pescadera de Deba y las sardinas de la discordia

Autor: Pannemaker. Título: Vendedoras de pescado de Ondarroa. Fecha: 1880. Signatura: ZM : Z,3 – TOMO III – PAG. 368 Fuente: Álbum siglo XIX. Diputación Foral de Gipuzkoa.

Arantza Otaduy
Todos los derechos reservados (code): 1312169609222

Casi todo el mundo ha tarareado alguna vez la popular canción “Desde Santurce a Bilbao” en la que se narra unos hechos, al parecer verídicos, según los cuales las vendedoras de sardinas de esa villa de Vizcaya se adentraban por la ría del Nervión para vender su pescado en la capital, Bilbao.

Pero, no sólo las sardineras de Santurce recorrían a pie largas distancias para vender su pescado fresco. También lo hacían las mujeres de otras villas costeras vascas como San Juan de Luz, Ondarroa o Deba.

De hecho, la protagonista de esta historia es una mujer, de esa última localidad, llamada María López Olabarrieta. Una vendedora de pescado, viuda del que fuera su marido Francisco Ariztondo(1), con quien tuvo dos hijos: Juan(2) y Magdalena(3). Probablemente la única que quedaba con vida cuando su madre protagonizó el litigio contra el ventero que tenía a su cargo la casa de hospedaje de Malzaga, en Eibar, donde paraban los viajeros que iban desde la costa hacia los pueblos del interior del valle del Deba y, probablemente, también quienes iban de Bilbao hacia Tolosa.

Sigue leyendo