La crecida del río Deba en 1834

Autor: © A. Otaduy - Recordatorio de la inundación del 30 de junio de 1834: Hasta esta línea subió el agua en la horrorosa avenida del río Deva, el 30 de junio del año 1834.

Autor: © A. Otaduy – Recordatorio de la inundación del 30 de junio de 1834: Hasta esta línea subió el agua en la horrorosa avenida del río Deva, el 30 de junio del año 1834.

Arantza Otaduy
Todos los derechos reservados (code): 1402040027761

La cuenca del Deba ha sufrido numerosas crecidas del río a lo largo de su historia(1). Inundaciones que han dejado algunos vestigios en el patrimonio de las localidades bañadas por sus aguas. Por eso siempre me ha llamado la atención una inscripción de la parroquia de santa Marina de Oxirondo en Bergara. Un texto que recuerda la terrible inundación que sufrió esa villa el 30 de junio de 1834 y que no solo afectó a ese municipio. Aunque, el número de muertes y la merma económica que ocasionó a las arcas municipales de Bergara debieron ser devastadoras(2).

Todo apunta a que el aguacero que ocasionó la inundación se extendió por gran parte del País Vasco, aunque, los daños generados en la provincia de Álava no se podían comparar con los estragos esperimentados en la de Guipúzcoa(3)

La prensa informaba que, a finales de junio, concretamente la noche del 29 al 30 se observó la atmósfera muy cargada de electricidad, la lobreguez era indicio seguro de lo denso de los vapores: desde las doce de la noche empezaron las detonaciones que por lo prolongado y repetidas daban a conocer que la tempestad se extendía a grande espacio(4). En Mondragón decían que la madrugada había sido un trueno continuado y al amanecer creíamos hundirnos con tanto estrépito. Al mediodía comenzó un pedrisco con un aguacero tan copioso, que parecía el fin del mundo(5).

Autor: Perez de Castro, Pedro. El río Deba cerca de Elgoibar. Koldo Mitxelena Kulturunea, (KM) : 094 PAI – pág. 20.

Los terribles efectos de la tempestad comenzaron a sentirse desde Salinas de Léniz. Las aguas del río Deba y los riachuelos que lo nutren fueron creciendo(6) y la avenida de aguas afectó a los términos municipales de Escoriaza, Aretxabaleta, Mondragón, Antzuola, pero sobre todo de Bergara, Soraluze y Elgoibar. Pueblos que sufrieron incalculables perjuicios en edificios, tierras, mieses y lo más sensible en familias que han desaparecido(7).

Varios molinos de Mondragón: el de Boluñate, Sigorrola y Becobarrena desaparecieron. En Bergara ocurrió lo mismo con los molinos de Urieta, Lesarri, Güeneche y los molinos de Osintxu. Otros siete molinos bergareses sufrieron daños y tardarían meses para habilitarse(8).

Las vías de comunicación también se vieron afectadas. Bergara perdió tres de sus puentes, el de Urieta, Güenbolo y Zubieta(9). Además numerosas calles y plazas estuvieron inundadas e intransitables aún a caballo en un rato(10)En Zuvieta corria cinco pies sobre el nivel del pavimento de las habitaciones principales; y en general ha tenido el agua nueve pies de altura(11). Se perdieron paredes de huertos en todo el municipio, además de la fábrica de adobería, yeserías y parte del juego de pelota(12).

El camino de Antzuola a Salinas quedó destrozado por el torrente y estimaban que en el plazo de 60 días, aún poniendo a trabajar allí a cuantas personas fueran capaces, sólo podrían abrir el camino para el tránsito de peatones y caballerías(13).

Puente de Zubiate en el barrio de San Antonio abad. Bergarako euskara, toponimia, Bergarako udala, 2011.

Por lo que a viviendas se refiere, en Mondragón a punto estuvieron de desaparecer las casas de Saldivar. Pero, donde sí desaparecieron numerosas casas sin dejar vestigio de su existencia(14) fue en Bergara. Al menos siete caseríos desaparecieron para siempre y junto a ellos siete casas de san Antonio, cinco de Osintxu y tres de Zubiaurre. Otras catorce casas quedaron medio en pie. En total debieron ser cuarenta y siete las viviendas arrastradas por las aguas en Bergara(15).

Ante la magnitud de la tromba y, viendo como el agua enaguaba sus casas por culpa de las goteras, la población se refugió en las iglesias, implorando la clemencia divina(16). Pero los templos no siempre fueron un refugio seguro. Desapareció la ermita del barrio de san Antonio(17) y la de san Emeterio y san Celedonio de Osintxu(18). Además, la prensa recogió que el agua alcanzó una altura de diez pies en la iglesia de santa Marina de Oxirondo y estimaban que las obras de rehabilitación se prolongarían durante dos meses porque se habían perdido ornamento y varios vasos sagrados(19).

En Antzuola el agua arrastró un carro con sus mulas y varios bueyes. Pero también desaparecieron personas, 40 de ellas en Bergara, una mujer con sus hijos en Escoriaza, familias enteras en Elgoibar. Las Juntas Generales reunidas en Tolosa informaron a los pueblos de Gipuzkoa que eran 39 las personas desaparecidas(20). Sólo en la playa de Deba se recuperaron 76 cadáveres arrastrados por la corriente(21). Pero también se recogieron 4 cadáveres en Bergara(22).

Las Juntas Generales de Guipúzcoa(23) abrieron una suscripción popular entre los pueblos de la provincia para paliar la situación de los afectados de la riada y rogaron a los alcaldes y curas párrocos que recogiesen esos donativos y los entregasen a las personas nombradas para tal fin por la propia Diputación.

____________________

(1): OREGI GOÑI, Arantzazu: Uholdeak Bergaran: 1593tik 1988ra bitarteko ibilbide historikoa. Bergara udal aldizkaria, nº2, junio 2008, pág. 9: Hurrengo datua 1834ko da. Urte hartan bi uholde egon omen ziren; bata ekainaren 30ean eta bestea irailaren 28an. Orduan izan zen santo Tomas ermita desagertu zenean.
(2): EREITEN KZ: Bergara. XIX. mendeko Bergara Lehen Karlistadaren ikuspuntutik. pág. 65:
“… asoló las tierras llanas que nunca recuperaron su productividad. La tempestad de granizo y piedra de aquel día que destruyó la cosecha de los altos, es decir, justo la zona no inundada“. pág. 66:La inundación de 1834 ha disminuido más de 35.000 [reales] anuales de esta riqueza“.
(3): El Eco del comercio. 10/7/1834, nº. 71, page 3.
(4): Ob.cit., page 3.
(5): Ob.cit., page 3.
(6): Ob.cit., page 3.
(7): Ob.cit., page 3.
(8): Ob.cit., page 3.
(9): Ob.cit., page 3.
(10): Ob.cit., page 3.
(11): Ob.cit., page 3.
(12): Ob.cit., page 3.
(13): Archivo de la Casa de Zavala. Sección de Correspondencia. Manuel José de Zavala, Conde de Villafuertes. Miguel María de Alcibar . 46.39, legajo 7101, s/f.
(14): El Eco del comercio. 10/7/1834, nº. 71, page 3.
(15): EREITEN KZ: Op. cit., pág. 65:La horrorosa inundación de 1834, que según sus datos se llevó por delante 47 edificios desde los cimientos”.
(16): El Eco del comercio. 10/7/1834, nº. 71, page 3.
(17): Ob.cit., page 3.
(18): Ob.cit., page 3.
(19): Ob.cit., page 3.
(20): Archivo histórico municipal de Ataun . Gobierno . Juntas Generales / Diputación . Disposiciones, circulares y correspondencia . 046-10, s/f.
(21): El Eco del comercio. 10/7/1834, nº. 71, page 3.
(22): Ob.cit., page 3.
(23): Archivo histórico municipal de Ataun . Gobierno . Juntas Generales / Diputación . Disposiciones, circulares y correspondencia . 046-10, s/f.

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